• Direcon-ProChile y CIEChile firmaron un convenio de cooperación para fortalecer la promoción de Chile como destino de inversiones extranjeras.
  • El trabajo en conjunto incluye realización de foros, roadshows, seminarios y participación en ferias en el exterior.

 

Un convenio de cooperación para fortalecer la promoción de Chile como destino de inversiones extranjeras, firmaron hoy Andrés Rebolledo, director general de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), y Jorge Pizarro Cristi, vicepresidente ejecutivo del Comité de Inversiones Extranjeras (CIEChile).

El acuerdo contempla este año la realización de más de 30 actividades en 16 países, y la elaboración de un plan anual a partir de 2015, que contará con el apoyo de la red de 53 oficinas comerciales de ProChile, presentes en 43 mercados alrededor del mundo y de las 15 oficinas regionales.

Entre los temas incorporados, el convenio incluye el reforzamiento de la promoción de inversiones entre las tareas de los agregados comerciales de ProChile, la realización de reuniones de capacitación en atracción de inversiones para personal de dicha institución, la elaboración de informes anuales en los mercados más relevantes, la incorporación de asistentes de inversión dependientes de CIEChile en mercados prioritarios, y el levantamiento de oportunidades de inversión regionales por parte de la red nacional de la institución, que incluye 15 Centros Exportadores.

Al respecto, el director general de Direcon, Andrés Rebolledo, aseguró que “este es un paso fundamental para seguir promoviendo a Chile afuera y así generar más y mejores oportunidades de inversión de empresas extranjeras en nuestro país. Aunque hacemos una labor muy intensa en materia de promoción a través de ProChile, este convenio permitirá generar mayores sinergias, aprovechando las capacidades instaladas”.

Por su parte, el vicepresidente ejecutivo de CIEChile, Jorge Pizarro Cristi, destacó que este acuerdo no sólo formaliza y mejora una colaboración que ya existía, sino que va más allá. “La inversión extranjera juega un rol clave para enfrentar la desaceleración de la economía y para dinamizar los mercados. En ese sentido, lo que estamos haciendo con este acuerdo es articular, de manera eficiente y proactiva, un mecanismo de trabajo que nos permita potenciar de manera concreta la red externa de ProChile para la promoción de Chile como destino de inversiones, así como hacer un uso inteligente de la capacidad que nuestro país ya tiene en el extranjero. Sin duda, es una gran noticia para la tarea que tenemos por delante, que es traer más y mejor inversión extranjera”, afirmó.

En tanto, Roberto Paiva, director de ProChile, destacó el convenio tiene dos aristas importantes: “Por una parte, el Estado se articula, se coordina, pues estos convenios permiten mejorar las sinergias entre sus instituciones, que es un esfuerzo de coordinación no menor. Pero también nos permite visualizar las relaciones comerciales como algo más complejo que solo exportar e importar. En ProChile ya hemos incorporado el área de servicios, y ahora sumamos el área de inversiones, que son empresarios del mundo que vienen a Chile y chilenos que salen afuera”.

Actividades en 16 países

El programa de actividades del Comité de Inversiones Extranjeras para el resto del año, y que se realizará con el apoyo de la red externa de ProChile, incluye foros, roadshows, seminarios y participación en ferias en países como Alemania, Argentina, Brasil, China, Colombia, Corea, España, Estados Unidos, Francia, India, Italia, Japón, Reino Unido, República Checa, Suiza y Vietnam.

El primer evento que incluirá este convenio es Sabores de Chile que se realizará en Shanghái el próximo 1 y 2 de septiembre y que incluye un seminario de inversiones. Le siguen la próxima edición de Colombia Minera, misiones comerciales, entre otros.

 

 

 

  • pdf 70X70Indicadores Macroeconómicos Liechtenstein y Chile
  • Comercio Bilateral Liechtenstein y Chile 2008 – 2013
  • Principales Exportaciones Liechtenstein 2013
  • Partidas del Comercio Bilateral Liechtenstein y Chile 2013

FECHA: Miércoles 27 de agosto
HORA: 12:15 horas
LUGAR: Ministerio de Relaciones Exteriores, Teatinos 180, piso 17

IMG_7908De cara a la preparación de la próxima reunión de la Comisión de Libre Comercio del TLC entre Chile y Centroamérica, prevista para el último trimestre de este año, hoy Direcon realizó un encuentro con gremios de distintos sectores exportadores chilenos, a fin de recoger sus intereses y expectativas sobre las relaciones comerciales con esa región y el Caribe.

El acuerdo comercial de Chile con Centroamérica fue suscrito en el año 1999 e incluye a Costa Rica, Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua. La Comisión de Libre Comercio, es una instancia que se convoca periódicamente, a fin de evaluar la implementación de los acuerdos y resolver eventuales dificultades en el comercio bilateral.

“Es fundamental conversar con los distintos sectores para poder incorporar a la agenda los temas de interés de los gremios nacionales”, explicó Krasna Bobenrieth, Jefa del Depto. América del Norte Central y Caribe, quien encabezó la sesión de hoy.

En el encuentro participaron representantes de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), Faenacar, Salmones de Chile, Exporlac, la Cámara Nacional de Comercio (CNC)  y la Asociación de Exportadores de Frutas (ASOEX).

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La recuperación económica mundial ha repercutido moderadamente en el mejoramiento del comercio de Chile. Durante el primer semestre de 2014 las exportaciones crecieron 1% y el intercambio comercial de Chile totalizó US$ 75.001 millones con una caída anual de 4%, resultado que obedeció a la contracción en las importaciones. El saldo de la balanza comercial alcanzó los US$ 5.104 millones, casi triplicando el valor a igual semestre de 2013.

Las exportaciones totales a los países con acuerdo se mantuvieron estables, sin embargo las importaciones cayeron un 9,8%. Por otro lado, si bien las exportaciones y las importaciones a países sin acuerdo, representan menos del 10% de los totales, ambas tuvieron variaciones positivas de un 6% y 10% respectivamente al primer semestre, lo que estimula la política comercial de nuestro país para continuar la apertura de nuevos mercados.

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A partir de esta semana Chile pondrá en marcha un programa de visado especial para jóvenes de los cuatro países de la Alianza del Pacífico (Colombia, Perú, México y Chile). Esta iniciativa permitirá a los estudiantes disfrutar de vacaciones en uno de los países del bloque, y en paralelo desarrollar una actividad remunerada para apoyar sus gastos de estadía. El programa tiene por objeto fomentar la integración cultural entre los jóvenes de la Alianza del Pacífico.

La iniciativa se da en el marco del acuerdo suscrito en junio pasado por los cancilleres de los países que integran la Alianza del Pacífico en la Cumbre de Punta Mita, México. De esta forma, las cuatro naciones abrirán sus puertas a este programa, que favorecerá a jóvenes de entre 18 y 30 años.

El director general de la Direcon, Andrés Rebolledo, destacó que: “Esta iniciativa tiene como finalidad el intercambio cultural de los jóvenes de los cuatro países  que ingresen temporalmente al territorio de cualquiera de estas naciones por vacaciones, y que quieran trabajar para solventar parcialmente sus gastos de estadía y alimentación. En cualquier caso, dicha actividad remunerada solo podrá ser complementaria y no podrá constituirse en el propósito principal de su estadía”.

El número de visas comprometidas para este programa son 300 por año calendario para los nacionales de cada uno de los Estados.

Requisitos

Los interesados en postular al programa deberán solicitar la visa correspondiente ante las Embajadas y Consulados del país de su interés y  deberán cumplir con ciertos requisitos generales para su obtención, así como con requisitos específicos requeridos por cada Estado anfitrión, dentro de los cuales están los siguientes:

  • Ser nacional de uno de los Estados de las Partes.
  • Tener entre 18 y 30 años al momento de la solicitud.
  • Manifestar por escrito su compromiso de respetar los principios y objetivos del programa.
  • Demostrar solvencia económica.
  • Poseer un pasaje que acredite su salida del Estado anfitrión o fondos suficientes para adquirirlo.
  • Cumplir con los requisitos de salud y de seguro médico vigente que exija el Estado anfitrión; entre otros.

 

Un reconocimiento al rol de la Asociación Latinoamerica de Integración (ALADI) desplegado en las últimas décadas para expandir el comercio en la región, hizo el Director General de Direcon, Andrés Rebolledo, quien participó en representación del canciller Heraldo Muñoz, en la reunión del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de esta organización, realizada hoy en Montevideo, Uruguay,

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El director general de Direcon, Andrés Rebolledo, planteó que Chile valora todas las iniciativas de integración en la región, pero que es preciso apuntar los esfuerzos en una misma dirección.

La ALADI es el mayor grupo latinoamericano de integración, conformado hoy por trece países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

“Chile le debe mucho a la ALADI. El fortalecimiento de nuestros lazos económicos con la región y los primeros pasos de la apertura negociada al mundo fueron posibles gracias al Tratado de Montevideo 1980 y sus instrumentos comerciales, que dieron vida a la institución. Su trabajo no sólo ha ayudado a mi país. Ha  permitido también que el comercio entre todos los países de la región se vea facilitado. Así lo demuestran los más de 200 acuer­dos suscritos y un comercio negociado que concentra casi dos tercios del total intercambiado entre nuestros países”, expresó Rebolledo en su intervención.

Añadió que hoy es indispensable asentar un mercado ampliado en Latinoamérica, que no sólo permita multiplicar los vínculos comerciales, sino fundamentalmente productivos. En este sentido explicó que la inserción de la región en el mundo global es muy insuficiente: “Exportamos alimentos, minerales y combustibles y aún son otros quienes  procesan, producen conocimiento y venden marcas comerciales y patentes industriales”.

“Apenas el 16% de todo nuestro comercio exterior lo intercambiamos entre los países de la región”, acotó, subrayando que América Latina participa de forma precaria en las cadenas globales y regionales de valor y que no se aprovecha plenamente  el  potente mercado regional para ampliar la producción de bienes industriales.

Integración y convergencia

En su exposición Andrés Rebolledo planteó que Chile valora todas las iniciativas de integración en la región, pero que es preciso apuntar los esfuerzos en una misma dirección. “Por ello –dijo-nuestro gobierno ha planteado lo que denominamos Convergencia en la Diversidad, lo cual está en absoluta correspondencia con los fundamentos originales de la ALADI”.  En este aspecto insistió en la necesidad de un entendimiento entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur, lo cual, según manifestó, es válido para el resto de los países de la región.

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El director general de Direcon, Andrés Rebolledo junto al embajador de Chile en Uruguay, Eduardo Contreras.

“Mi gobierno está convencido de que, independientemente de los modelos económicos que impulse cada uno de nuestros países, es imprescindible consolidar los  acuerdos comerciales y de  inversión. Además, una sólida alianza comercial favorecerá una mejor posición negociadora en el mundo global,  ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), frente a los países industrializados y ante las potencias asiáticas emergentes”, enfatizó.

Según esta visión, la convergencia comercial debe extenderse más allá de los aspectos comerciales tradicionales e incluir los ámbitos de  infraestructura, logística y facilitación del transporte, con lo cual se debe buscar viabilizar los corredores bioceánicos como ejes para una mayor integración productiva regional, que permitan a los países del Atlántico y a los de la ribera del Pacífico, acceder con eficiencia a los mercados de Asia.

“Se requieren esfuerzos conjuntos en energía, comunicaciones, ciencia, tecnología, alianzas productivas e internacionalización de la Pymes. Si logramos complementarnos y unirnos en estas áreas, podremos dar un salto hacia una nueva etapa del desarrollo de nuestros países, superando nuestra precaria condición de productores de materias primas”.

“Finalmente,  queremos decir que  la integración no debe entenderse sólo como una oportunidad. Es sobre todo una responsabilidad colectiva y desde esta óptica,  hacemos un llamado a  desplegar nuestros  mejores esfuerzos  para  transitar por el camino diseñado en el Tratado de Montevideo, instrumento que gracias a su principios de pluralismo, convergencia,  flexibilidad y tratamientos diferenciales, está plenamente vigente”, concluyó Andrés Rebolledo.

 

IMG-20140821-WA0002Una importante cita orientada a reforzar las relaciones económico-comerciales de Chile con Uruguay, se desarrolló esta semana en Montevideo, la capital uruguaya. Se trata de la VI reunión de la Comisión Binacional de Comercio e Inversiones, sesión que por parte de Chile fue encabezada por el Director de Asuntos Económicos Bilaterales de la Direcon, Pablo Urria.  La delegación uruguaya fue liderada por la Suddirectora General para Asuntos Económicos Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, Marta Pacchiotti.

En esta oportunidad, se evaluaron los progresos del comercio bilateral, coincidiendo ambos países  en que se trata de una relación madura y estratégica, que avanza en la consolidación no sólo del intercambio de bienes, sino también en servicios e inversiones.

“Desde el año de 2011 que esta Comisión no se había reunido, por lo que estamos muy contentos de haber podido concretar este encuentro, pues es una oportunidad de dialogar y seguir profundizando nuestra relación en el marco del Acuerdo de Complementación Económica que  Chile tiene con Mercosur”, comentó Pablo Urria.

En este aspecto hubo un fluido diálogo que abordó, entre otras materias, encadenamientos productivos, el flujo turístico, identificación de áreas de interés para la Inversión Extranjera Directa recíproca, certificación de origen digital y las posibilidades de intercambio y complementación entre empresas de ambos países especializadas en energías renovables. Además de la revisión de áreas tradicionales, como es el caso de temas sanitarios y fitosanitarios.

“Chile está empeñado en fortalecer sus relaciones con los países de la región; a partir de este encuentro tenemos muchísimos desafíos por abordar con Uruguay y de esa forma, enriquecer nuestros vínculos”, dijo Pablo Urria.

Esta Comisión Binacional, constituida en el año 2007, ha sido una instancia que ha permitido ahondar especialmente aspectos relacionados con acceso a mercados. La suscripción del Acuerdo de Contrataciones Públicas y  el Acuerdo de Inversiones entre ambos países, son algunos de los  resultados concretos surgidos de esta instancia de diálogo.

Intercambio comercial e inversiones

El intercambio comercial entre Chile y Uruguay se ha incrementado durante los últimos cinco años, alcanzando en el año 2013 los US$ 416 millones. El año pasado las exportaciones chilenas a Uruguay ascendieron a US$ 224 millones, mientras que las importaciones chilenas desde ese país llegaron a los US$ 192 millones.

En el período comprendido entre los años 1990 y junio de 2013, la economía uruguaya ha recibido inversiones de unas 60 empresas chilenas por un monto de US$ 1.748 millones, lo que equivale a un 2,0% del total invertido por Chile en el exterior. En términos sectoriales, la industria  representa actualmente el primer destino de las inversiones nacionales, con un 79% de participación. Allí es importante destacar la presencia de empresas asociadas entre otros, a la producción de celulosa, papeles, cartones y pañales, envases, contrachapados,  calzados y productos químicos.

 

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Reunión fue encabezada por el jefe negociador TPP, Felipe Lopeandía. (Foto: Direcon)

Esta mañana se realizó una nueva reunión del Cuarto Adjunto, instancia impulsada por el gobierno para transparentar a la sociedad civil los avances en el marco de la negociación del Acuerdo Transpacífico (TPP). En esta oportunidad la discusión estuvo centrada en el capítulo de Acceso a Mercados.

Constanza Alegría, jefa de esa área de la Direcon, explicó a los asistentes que uno de los mayores desafíos para Chile en la negociación de ese capítulo, es mejorar la situación puntual de algunos productos que quedaron excluidos del TLC bilateral entre Chile y Japón, así como resolver temas acotados con Malasia y Vietnam.

En el encuentro, además de la visión sectorial, Felipe Lopeandía, jefe negociador TPP de la Direcon, explicó las expectativas generales ante la próxima ronda de la negociación, que se realizará en Hanoi, Vietnam, del 1 al 10 de septiembre.

Algunos de los temas clave, serán los avances en los últimos puntos de capítulos como Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, Obstáculos Técnicos al Comercio, Laboral, y Servicios, afirmó Lopeandía.

Los asistentes agradecieron el encuentro, que les permitió informarse de primera mano sobre los últimos antecedentes y posiciones que está adoptando Chile en el marco de la negociación del TPP, proceso en el cual participan además: Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Estados, Canadá, México y Perú.

  • A 15 años del acuerdo de libre comercio, la evaluación es positiva y se espera profundizarlo.

1992247Poco más de 900 empresas y mil productos chilenos llegaron en el último año al mercado mexicano, beneficiándose del Tratado de Libre Comercio firmado por ambos países, en julio de 1999, hace ya 15 años.

La evaluación de las autoridades chilenas del TLC es positiva. Según un informe de la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales, Direcon, entre 1999 y fines de 2013, el intercambio comercial entre ambos países creció a una tasa promedio anual de 9%, mientras que nuestras exportaciones lo hicieron a una tasa del 5% y las importaciones chilenas desde México, al 11%

Andrés Rebolledo, director general de Direcon, destacó que “este intercambio se caracteriza principalmente por productos manufacturados. En el caso de Chile, el 82% de los envíos son productos industriales, mientras que las exportaciones mexicanas a nuestro país son bienes de capital y de consumo de alto valor agregado”.

Aunque entre las principales exportadoras están Codelco y SQM, México es un mercado de destino importante para firmas pequeñas y medianas. El informe destaca a Frigorífico Simunovic, para el que México es el principal destino de exportación, con US$ 2,7 millones en 2013, que con el uso de certificados de origen accede a desgravación arancelaria. Otro caso es el de Masonite Chile, que provee placas de madera para la elaboración de puertas a Masonite México y cuyos embarques al país del Norte llegan ya a US$ 3,58 millones.

“Los 15 años del TLC se han convertido en una experiencia muy fructífera. El comercio y las inversiones se han desarrollado libres de trabas y, en caso de controversias, la propia institucionalidad del TLC ha sido capaz de resolverlas exitosamente. Además, nos alegramos por la evolución positiva del tratado, así como por las perspectivas que se abren con nuestra proyección conjunta al Asia, gracias al Acuerdo Alianza del Pacífico”, dijo Rebolledo.

Pese a los buenos resultados, es posible mejorar el convenio. Chile ha propuesto avanzar en las negociaciones para un acuerdo de reconocimiento mutuo de productos farmacéuticos, la modificación al grado de tolerancia alcohólica del vino para llegar a México, algunos temas sanitarios y la profundización del acuerdo de transporte aéreo para lograr cielos abiertos.

Las lecciones aprendidas y la nueva agenda son el tema de un seminario que se realizará hoy, a partir de las 9 am, en el Centro de Conferencias de la Sofofa, en que expondrán Rebolledo y el embajador de México en Chile, Otto Granados Roldán, entre otros panelistas.

Fuente: La tercera

En un 9% promedio anual creció el comercio bilateral entre Chile y México en los últimos 15 años, producto del Tratado de Libre Comercio (TLC) suscrito entre ambos países y vigente desde el año 1999. En ese mismo período, las exportaciones chilenas a ese país aumentaron en promedio 5% anual, mientras que las importaciones lo hicieron al 11%.

Así lo detalla un informe dado a conocer hoy por la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), en el marco del seminario “TLC Chile-México, lecciones aprendidas y nueva agenda”, realizado en la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa).

“Los 15 años de este acuerdo se han convertido en una experiencia muy fructífera de integración entre nuestros países. El comercio y las inversiones se han desarrollado libres de trabas. Nos alegramos por la evolución positiva del Tratado, así como por las perspectivas que se abren con nuestra proyección conjunta al Asia a través de la Alianza del Pacífico y nuestras coincidencias en diversos foros internacionales”, dijo el Director General de Direcon, Andrés Rebolledo.

En su intervención, el embajador de México en Chile, Otto Granados, destacó que los buenos resultados obtenidos por el TLC, deben ser un aliciente para profundizar el intercambio económico comercial entre los dos países, con una agenda de futuro que estimule el crecimiento, la innovación y productividad, a fin de incorporarse a las cadenas globales de valor.

En este mismo sentido Rafael Guilisasti, Vicepresidente de Sofofa, enfatizó que “el acuerdo debe motivarnos a trabajar en nuevos emprendimientos para pequeñas y medianas empresas, que permitan agregar valor a nuestros productos”.

Por su parte, Koldo Echebarría, Representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), puso énfasis en las coincidencias que hoy tienen Chile y México, con su participación en Alianza del Pacifico, en las negociaciones del Acuerdo Transpacífico (TPP), en OCDE y en el plan de reformas en los ámbitos tributario, educacional y energético que ambos están implementando. “Son iniciativas de dos países comprometidos en dar un salto al desarrollo”, comentó.

Aumento del comercio bilateral

Según el informe y en relación al desempeño del Tratado, es posible determinar dos períodos relevantes. El primero, desde su entrada en vigencia, en 1999 hasta el año 2009, con un alto crecimiento tanto de las exportaciones como de las importaciones, además por un saldo positivo de la balanza comercial para Chile. En el segundo período, posterior al 2009 (post crisis), se produjo un cambio en el patrón exportador: las importaciones desde México se alzaron por sobre las exportaciones.

En 2013 México fue el séptimo socio comercial de Chile, representando el 2,5% del total del comercio exterior de Chile, ubicándose detrás de China, Estados Unidos, Unión Europea, Mercosur, Japón y Corea del Sur. Adicionalmente, con una participación del 1,7%, México ocupó el año pasado el décimo segundo lugar como destino de las exportaciones chilenas.  “Hay que destacar, además, que este intercambio se caracteriza principalmente por productos manufacturados. En el caso de Chile, el 82% de los envíos son productos industriales”, destacó Andrés Rebolledo.

De acuerdo al documento, México fue el sexto mercado de origen de las importaciones de Chile con el 3,2% del total en 2013, donde los bienes de consumo se alzaron como el principal componente del total de las compras, con una participación del 47%, equivalente a US$ 1.198 millones.

Incremento Inversiones

En materia de inversiones, México ocupó el octavo lugar como inversionista en nuestro país, con casi el 2% de la inversión acumulada materializada entre 1974 y 2013, con US$ 1,8 mil millones. Dicha inversión ha sido principalmente destinada al sector de las comunicaciones y comercio.

Respecto a las inversiones de Chile en el extranjero, México es el séptimo destino con US$ 1,5 mil millones, es decir un 1,7% de las inversiones totales que se han realizado al mundo, las cuales están concentradas en Servicios (66%) e Industria (37%).

Material adicional

 

Paulina Nazal 02042014


| Por Paulina Nazal, directora de Asuntos Económicos Multilaterales, Direcon.

Cuando se habla del cambio climático, hay muchas variables implícitas: reducción de emisiones, acciones de mitigación, captura de carbono, transferencia de tecnología, energías limpias, eficiencia energética, etc. Es una discusión en diferentes niveles. Uno de ellos es cómo afecta el comercio; y al revés, la incidencia del comercio en el cambio climático.

Diversos expertos han planteado con preocupación, que afectaría la actividad productiva de los países, lo que impactaría a su vez en el comercio internacional. Por ejemplo, un aumento de 2°C en la temperatura, reduciría la disponibilidad de agua para el riego de cultivos que hoy se exportan, produciría más riesgos de heladas, más sequías o aumentaría la intensidad de las lluvias.

No podemos eludir el desafío de transitar hacia una economía que compatibilice el crecimiento económico con la protección del medio ambiente y el uso eficiente de los recursos naturales.

Pero está el fenómeno inverso, donde se estima que el comercio internacional es responsable de la cuarta parte de las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero. A pesar de esto, también existe un impacto positivo: la comercialización de aquellos bienes, servicios y/o tecnologías que contribuyen a reducir las emisiones.

Hoy esta discusión sobre cómo afecta el cambio climático, no sólo se aborda en la Convención de Cambio Climático de Naciones Unidas, sino también en instancias como la última reunión ministerial de la OCDE (mayo 2014), donde se incorporó una declaración especial sobre el tema, indicando que constituye un desafío urgente que los países deben enfrentar si se desea lograr el objetivo de crecimiento económico y sociedades inclusivas.

Chile es un país pequeño con una economía orientada al comercio internacional. Además, se encuentra muy lejos de sus principales socios comerciales. Ambos aspectos nos obligan a destinar tiempo y recursos para enfrentar responsablemente este desafío.

Miramos con atención las normas y regulaciones institucionales de los países que buscan reducir las emisiones de gases efecto invernadero y que podrían incidir en la fluidez del comercio. Es preciso encontrar un adecuado equilibrio entre las regulaciones y una justa facilitación del comercio; para evitar que el proteccionismo aparezca encubierto en el objetivo de combatir el cambio climático.

No podemos eludir el desafío de transitar hacia una economía que compatibilice el crecimiento económico con la protección del medio ambiente y el uso eficiente de los recursos naturales.

Resumen

Las relaciones comerciales con México se inician tempranamente en la década de los años 90, en el marco de la Asociación Latino Americana de Integración (ALADI), donde en 1991 ambos países suscriben uno de sus primeros Acuerdos de Complementación Económica (ACE), denominado ACE N°17. Posteriormente, ante el fallido ingreso de Chile al Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), y la decisión de nuestro país de negociar bilateralmente un Tratado de Libre Comercio (TLC) con cada uno de los países de América del Norte, se profundiza la relación comercial con México y se negocia un Tratado de Libre Comercio, vigente desde julio de 1999.

El TLC incluye disciplinas que profundizaron la relación comercial, tales como inversiones, comercio de servicios y propiedad intelectual. A la vez, en las disposiciones finales se establecen tres áreas de negociaciones futuras: Compras Públicas, Servicios Financieros y la eliminación de los Derechos Antidumping. Posteriormente, en el 2006 el TLC pasa a ser parte de un acuerdo mayor que incluye el diálogo político y la cooperación, con la suscripción del Acuerdo de Asociación Estratégica Chile- México.

México, con un Producto Interno Bruto (PIB) de US$1.259 millones, ha visto desacelerado el ritmo de su economía en los últimos años, como consecuencia de la crisis financiera que afectó a los Estados Unidos. No obstante, desde el punto de vista del dinamismo económico de los últimos años, tanto el consumo como la inversión privada han sido sus pilares fundamentales, en un escenario externo favorable que ha facilitado la expansión de la inversión extranjera y las exportaciones del país. En efecto, en el ámbito externo, el comercio internacional como proporción del PIB ha ido creciendo ubicándose en el 65% del PIB el año 2013 (54% el año 2009). El comercio exterior de México exhibió un crecimiento promedio anual de 13,2% en el período 2009-2013, con un intercambio total de US$ 761 mil millones el año 2013.

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| Por Andrés Rebolledo, director General de Relaciones Económicas Internacionales, Direcon

Tras 18 años de la materialización del Acuerdo de Asociación entre Chile y Mercosur, la trascendencia económica y política que ha tenido dicho acuerdo para Chile y la región es insoslayable. El ejemplo de este entendimiento puede servir de antecedente para la profundización de la integración de América Latina y reforzar nuestra incorporación a la economía mundial, basada hasta ahora fundamentalmente en la exportación de bienes con bajo valor agregado.

Mercosur ha sido un socio fundamental para Chile. No sólo en volúmenes de comercio, sino principalmente porque el intercambio se caracteriza por una elevada proporción de bienes industriales y servicios que agregan valor a la canasta exportadora. Al mismo tiempo, los agentes que producen y mueven el comercio son medianos y pequeños empresarios. Y en Chile, son precisamente los que generan la mayor parte del empleo. Además, el movimiento de las inversiones, especialmente desde Chile hacia estas economías ha sido de gran envergadura. En efecto, en el período 1990-2013, las inversiones directas de Chile en el bloque ascendieron a US$41.000 millones, lo que representa casi 50% del total invertido por nuestro país en el exterior.

 En el período 1990-2013, las inversiones directas de Chile en el bloque ascendieron a US$41.000 millones, lo que representa casi 50% del total invertido por nuestro país en el exterior.

Las realidades económico-comerciales abiertas por el Acuerdo entre Mercosur y Chile, ponen de manifiesto que el estrechamiento de los vínculos económicos entre nuestros países puede ser fundamental para superar la condición común de exportadores  de alimentos y materias primas y  de esta forma, favorecer la diversificación de la matriz productiva. Esto constituye un precedente que debiera servir para favorecer los esfuerzos de integración de toda la región y muy especialmente para alcanzar un entendimiento entre los países del Atlántico y del Pacífico.

En la actual fase de globalización tenemos una relación radicalmente asimétrica con los países desarrollados y ahora con China. Nuestra participación en las cadenas de valor internacionales es aún modesta. Exportamos petróleo, minerales y alimentos, mientras el mundo industrializado incorpora inteligencia a los procesos productivos y China y la India manufacturan bienes finales.

Así las cosas, es más difícil alcanzar el desarrollo y resolver las desigualdades que nos agobian, ya que la producción de recursos naturales, sin diversificación productiva  dificulta la redistribución de la renta en favor de los trabajadores y de los pequeños empresarios.

Por eso, el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet se ha propuesto enfrentar las desigualdades con cambios profundos en la educación y el sistema impositivo. Así, con el mayor esfuerzo del Estado, y el apoyo a empresarios medianos y pequeños y a nuevos sectores productivos y de servicios, éstos se debieran incorporar a la actividad exportadora, favoreciendo un modelo de desarrollo más inclusivo.

Pero ese esfuerzo interno podría ser insuficiente. Tanto Chile como los países del Mercosur, necesitan mucho más vigorosamente del apoyo externo. Se requiere de una integración regional efectiva para alcanzar un mejor posicionamiento en la economía mundial. Así las cosas, será posible articular la actividad productiva de nuestros países, para que la región pueda incorporarse a la globalización como productor de manufacturas y de tecnologías.

El desafío es grande. En primer lugar, es preciso facilitar los flujos comerciales y de inversionistas entre nuestros países. Además, es necesario realizar esfuerzos adicionales en puertos, carreteras y facilitación del transporte para hacer efectivos los corredores bioceánicos. Ello permitiría que los países del Atlántico pudiesen acceder a los mercados del Asia y el Pacífico en condiciones más rentables.

Al mismo tiempo, para mejorar nuestra posición competitiva en el mundo se requieren iniciativas conjuntas en energía, comunicaciones, ciencia, tecnología, alianzas productivas e internacionalización de la pymes. Si logramos complementarnos y unirnos en estas áreas, podremos dar un salto hacia una nueva etapa del desarrollo de nuestros países, superando la condición de productores de alimentos y materias primas.

Finalmente, el Mercosur debiera avanzar en una convergencia con la Alianza del Pacífico, tanto para mejorar el posicionamiento de toda la región en la economía mundial, así como para fortalecer nuestra capacidad negociadora en los foros multilaterales. Hemos planteado la necesidad de un vínculo que vaya más allá de lo estrictamente arancelario. La diversidad económica y política no tendría que ser un obstáculo. Por el contrario, debiéramos convertirla en un activo.

Fuente: América Economía

  • Ser parte de esta iniciativa permite a nuestro país ofrecer a dichas naciones mejores oportunidades para que exporten sus productos sin aranceles o restricciones de volumen.

 

Tras concluir los trámites legislativos, Chile se unió oficialmente al bloque de países desarrollados y en desarrollo, que en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) han ido en ayuda de las economías más pobres del mundo, también llamados países menos adelantados (PMA).

Según destacó el Director de Direcon, Andrés Rebolledo, con esta medida Chile avanza en uno de los mandatos dados en la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Bali el 2013, que instruye a los países en desarrollo a otorgar (si están en condiciones de hacerlo) un mayor acceso para los países menos adelantados. Esto, como un compromiso de cara a la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, la que se prevé realizar durante el año 2015.

Esta iniciativa, que se gestó en la Conferencia Ministerial de la OMC del 2005 en Hong Kong, permite a las naciones que estén en condiciones de hacerlo, abrir sus mercados a las más pobres para que exporten sus productos originarios sin aranceles o cuotas, que pudieran limitar en algunos casos el volumen de lo exportado.

En la categoría PMA están incluidas 48 naciones, las que en su conjunto reúnen 880 millones de personas y equivalen al 12% de la población del planeta, pero representan menos del 2% del PIB mundial y alrededor del 1% del comercio internacional de productos. Todas se caracterizan por tener bajos ingresos económicos, bajos índices de desarrollo humano, un alto nivel de vulnerabilidad económica y grandes dificultades para superar la pobreza. Según la legislación adoptada, el listado de países considerados PMA, son los que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce como tales.

A través de esta ley, Chile otorga arancel cero para todos los productos originarios de los PMA. Los únicos exceptuados son: el  trigo, la harina de trigo y el azúcar. Este beneficio entró en vigor el 28 de febrero de 2014, lo cual fue notificado en abril de este año al  Comité de Comercio y Desarrollo de la OMC, siendo  informada y explicada nuevamente a los Miembros beneficiados el 30 de junio pasado en la reunión del Subcomité de Países Menos Adelantados de la OMC. Asimismo, esta medida chilena preferencial, se someterá prontamente a examen, al interior del Comité de Comercio y Desarrollo de la OMC, en conformidad con sus mecanismos de transparencia.

Actualmente, además de Chile, han adscrito a esta iniciativa: Canadá, Australia, Nueva Zelandia, Corea del Sur, Japón, Estados Unidos, China, India, Noruega y la Unión Europea.

En el marco del fortalecimiento de las relaciones económico-comerciales del país con las economías de la región, hoy se concretó en Santiago la II reunión de la Comisión Binacional de Comercio, inversión y relaciones económicas Chile-Argentina, actividad realizada en dependencias del Ministerio de Relaciones Exteriores.

“Esta cita es una oportunidad muy importante que buscábamos desde que asumimos el nuevo gobierno. Para nosotros la relación con Argentina es prioritaria, lo cual se expresó en una fructífera visita que hizo la Presidenta Michelle Bachelet hace unos meses a Argentina, donde tuvo un encuentro con la Presidenta Fernández y con distintos otros actores locales. Luego de eso, estamos retomando nuestra agenda de trabajo bilateral en todos los temas y teníamos especial interés en reactivar esta Comisión”, comentó al inicio del encuentro, Andrés Rebolledo, Director General de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería (DIRECON), quien encabezó la delegación de Chile. Con él, un amplio grupo de expertos y asesores de los ministerios de Hacienda, Economía, Agricultura; de Sernatur, de la Direcon y de la Dirección de Fronteras y Límites, entre otros.

La representación argentina fue presidida por el embajador Pablo Grinspun, Subsecretario de Integración Económica Latinoamericana y Mercosur, junto al embajador de Argentina en Chile, Ginés González y funcionarios de la Subsecretaría de Comercio Exterior y de la Dirección de Integración  Económica Latinoamericana, entre otras instancias del gobierno trasandino.

Durante el encuentro binacional, ambos grupos se abocaron, entre otros temas, al análisis de las negociaciones pendientes de productos provenientes de Zonas Francas, la factibilidad de trabajar para la implementación de un sistema de  certificación de origen digital (COD) entre ambos países; evaluación de las inversiones recíprocas, materias sanitarias y fitosanitarias, intercambio de información y revisión del estado de las iniciativas destinadas a estimular la participación en el intercambio comercial de las PYMEs, como también temas de turismo, integración productiva y telecomunicaciones.

“Es importante decir que más allá del ámbito estrictamente comercial, hay un vínculo muy cotidiano entre Chile y Argentina. Por ejemplo, hay un trabajo que desarrollan 8 comités binacionales de integración, que conectan a las regiones con las provincias trasandinas y en donde se genera un diálogo fluido para avanzar en temas relativos al turismo, transporte, cooperación en aspectos fito y zoosanitarios, entre muchos otros”, manifestó Andrés Rebolledo.

Inversiones y comercio bilateral

Argentina ocupa hoy la segunda posición entre los principales destinos de las inversiones directas de capitales chilenos en el mundo. En este mercado se concentra un 19,5% de los recursos materializados por empresas chilenas en el exterior durante el período 1990 – junio 2013, alcanzando un monto de US$ 16.764 millones.

Durante el año 2013, el intercambio comercial entre Chile y Argentina llegó a los US$ 4.669 millones. Las exportaciones chilenas a ese mercado sumaron en este período US$ 1.045, mientras que las importaciones desde Argentina llegaron a los US$ 3.624 millones.