A partir de esta semana Chile pondrá en marcha un programa de visado especial para jóvenes de los cuatro países de la Alianza del Pacífico (Colombia, Perú, México y Chile). Esta iniciativa permitirá a los estudiantes disfrutar de vacaciones en uno de los países del bloque, y en paralelo desarrollar una actividad remunerada para apoyar sus gastos de estadía. El programa tiene por objeto fomentar la integración cultural entre los jóvenes de la Alianza del Pacífico.

La iniciativa se da en el marco del acuerdo suscrito en junio pasado por los cancilleres de los países que integran la Alianza del Pacífico en la Cumbre de Punta Mita, México. De esta forma, las cuatro naciones abrirán sus puertas a este programa, que favorecerá a jóvenes de entre 18 y 30 años.

El director general de la Direcon, Andrés Rebolledo, destacó que: “Esta iniciativa tiene como finalidad el intercambio cultural de los jóvenes de los cuatro países  que ingresen temporalmente al territorio de cualquiera de estas naciones por vacaciones, y que quieran trabajar para solventar parcialmente sus gastos de estadía y alimentación. En cualquier caso, dicha actividad remunerada solo podrá ser complementaria y no podrá constituirse en el propósito principal de su estadía”.

El número de visas comprometidas para este programa son 300 por año calendario para los nacionales de cada uno de los Estados.

Requisitos

Los interesados en postular al programa deberán solicitar la visa correspondiente ante las Embajadas y Consulados del país de su interés y  deberán cumplir con ciertos requisitos generales para su obtención, así como con requisitos específicos requeridos por cada Estado anfitrión, dentro de los cuales están los siguientes:

  • Ser nacional de uno de los Estados de las Partes.
  • Tener entre 18 y 30 años al momento de la solicitud.
  • Manifestar por escrito su compromiso de respetar los principios y objetivos del programa.
  • Demostrar solvencia económica.
  • Poseer un pasaje que acredite su salida del Estado anfitrión o fondos suficientes para adquirirlo.
  • Cumplir con los requisitos de salud y de seguro médico vigente que exija el Estado anfitrión; entre otros.

 

Un reconocimiento al rol de la Asociación Latinoamerica de Integración (ALADI) desplegado en las últimas décadas para expandir el comercio en la región, hizo el Director General de Direcon, Andrés Rebolledo, quien participó en representación del canciller Heraldo Muñoz, en la reunión del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de esta organización, realizada hoy en Montevideo, Uruguay,

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El director General de Direcon, Andrés Rebolledo, planteó que Chile valora todas las iniciativas de integración en la región, pero que es preciso apuntar los esfuerzos en una misma dirección.

La ALADI es el mayor grupo latinoamericano de integración, conformado hoy por trece países: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, México, Panamá, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela.

“Chile le debe mucho a la ALADI. El fortalecimiento de nuestros lazos económicos con la región y los primeros pasos de la apertura negociada al mundo fueron posibles gracias al Tratado de Montevideo 1980 y sus instrumentos comerciales, que dieron vida a la institución. Su trabajo no sólo ha ayudado a mi país. Ha  permitido también que el comercio entre todos los países de la región se vea facilitado. Así lo demuestran los más de 200 acuer­dos suscritos y un comercio negociado que concentra casi dos tercios del total intercambiado entre nuestros países”, expresó Rebolledo en su intervención.

Añadió que hoy es indispensable asentar un mercado ampliado en Latinoamérica, que no sólo permita multiplicar los vínculos comerciales, sino fundamentalmente productivos. En este sentido explicó que la inserción de la región en el mundo global es muy insuficiente: “Exportamos alimentos, minerales y combustibles y aún son otros quienes  procesan, producen conocimiento y venden marcas comerciales y patentes industriales”.

“Apenas el 16% de todo nuestro comercio exterior lo intercambiamos entre los países de la región”, acotó, subrayando que América Latina participa de forma precaria en las cadenas globales y regionales de valor y que no se aprovecha plenamente  el  potente mercado regional para ampliar la producción de bienes industriales.

Integración y convergencia

En su exposición Andrés Rebolledo planteó que Chile valora todas las iniciativas de integración en la región, pero que es preciso apuntar los esfuerzos en una misma dirección. “Por ello –dijo-nuestro gobierno ha planteado lo que denominamos Convergencia en la Diversidad, lo cual está en absoluta correspondencia con los fundamentos originales de la ALADI”.  En este aspecto insistió en la necesidad de un entendimiento entre la Alianza del Pacífico y el Mercosur, lo cual, según manifestó, es válido para el resto de los países de la región.

“Mi gobierno está convencido de que, independientemente de los modelos económicos que impulse cada uno de nuestros países, es imprescindible consolidar los  acuerdos comerciales y de  inversión. Además, una sólida alianza comercial favorecerá una mejor posición negociadora en el mundo global,  ante la Organización Mundial de Comercio (OMC), frente a los países industrializados y ante las potencias asiáticas emergentes”, enfatizó.

Según esta visión, la convergencia comercial debe extenderse más allá de los aspectos comerciales tradicionales e incluir los ámbitos de  infraestructura, logística y facilitación del transporte, con lo cual se debe buscar viabilizar los corredores bioceánicos como ejes para una mayor integración productiva regional, que permitan a los países del Atlántico y a los de la ribera del Pacífico, acceder con eficiencia a los mercados de Asia.

“Se requieren esfuerzos conjuntos en energía, comunicaciones, ciencia, tecnología, alianzas productivas e internacionalización de la Pymes. Si logramos complementarnos y unirnos en estas áreas, podremos dar un salto hacia una nueva etapa del desarrollo de nuestros países, superando nuestra precaria condición de productores de materias primas”.

“Finalmente,  queremos decir que  la integración no debe entenderse sólo como una oportunidad. Es sobre todo una responsabilidad colectiva y desde esta óptica,  hacemos un llamado a  desplegar nuestros  mejores esfuerzos  para  transitar por el camino diseñado en el Tratado de Montevideo, instrumento que gracias a su principios de pluralismo, convergencia,  flexibilidad y tratamientos diferenciales, está plenamente vigente”, concluyó Andrés Rebolledo.

 

IMG-20140821-WA0002Una importante cita orientada a reforzar las relaciones económico-comerciales de Chile con Uruguay, se desarrolló esta semana en Montevideo, la capital uruguaya. Se trata de la VI reunión de la Comisión Binacional de Comercio e Inversiones, sesión que por parte de Chile fue encabezada por el Director de Asuntos Económicos Bilaterales de la Direcon, Pablo Urria.  La delegación uruguaya fue liderada por la Suddirectora General para Asuntos Económicos Internacionales del Ministerio de Relaciones Exteriores de ese país, Marta Pacchiotti.

En esta oportunidad, se evaluaron los progresos del comercio bilateral, coincidiendo ambos países  en que se trata de una relación madura y estratégica, que avanza en la consolidación no sólo del intercambio de bienes, sino también en servicios e inversiones.

“Desde el año de 2011 que esta Comisión no se había reunido, por lo que estamos muy contentos de haber podido concretar este encuentro, pues es una oportunidad de dialogar y seguir profundizando nuestra relación en el marco del Acuerdo de Complementación Económica que  Chile tiene con Mercosur”, comentó Pablo Urria.

En este aspecto hubo un fluido diálogo que abordó, entre otras materias, encadenamientos productivos, el flujo turístico, identificación de áreas de interés para la Inversión Extranjera Directa recíproca, certificación de origen digital y las posibilidades de intercambio y complementación entre empresas de ambos países especializadas en energías renovables. Además de la revisión de áreas tradicionales, como es el caso de temas sanitarios y fitosanitarios.

“Chile está empeñado en fortalecer sus relaciones con los países de la región; a partir de este encuentro tenemos muchísimos desafíos por abordar con Uruguay y de esa forma, enriquecer nuestros vínculos”, dijo Pablo Urria.

Esta Comisión Binacional, constituida en el año 2007, ha sido una instancia que ha permitido ahondar especialmente aspectos relacionados con acceso a mercados. La suscripción del Acuerdo de Contrataciones Públicas y  el Acuerdo de Inversiones entre ambos países, son algunos de los  resultados concretos surgidos de esta instancia de diálogo.

Intercambio comercial e inversiones

El intercambio comercial entre Chile y Uruguay se ha incrementado durante los últimos cinco años, alcanzando en el año 2013 los US$ 416 millones. El año pasado las exportaciones chilenas a Uruguay ascendieron a US$ 224 millones, mientras que las importaciones chilenas desde ese país llegaron a los US$ 192 millones.

En el período comprendido entre los años 1990 y junio de 2013, la economía uruguaya ha recibido inversiones de unas 60 empresas chilenas por un monto de US$ 1.748 millones, lo que equivale a un 2,0% del total invertido por Chile en el exterior. En términos sectoriales, la industria  representa actualmente el primer destino de las inversiones nacionales, con un 79% de participación. Allí es importante destacar la presencia de empresas asociadas entre otros, a la producción de celulosa, papeles, cartones y pañales, envases, contrachapados,  calzados y productos químicos.

 

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Reunión fue encabezada por el jefe negociador TPP, Felipe Lopeandía. (Foto: Direcon)

Esta mañana se realizó una nueva reunión del Cuarto Adjunto, instancia impulsada por el gobierno para transparentar a la sociedad civil los avances en el marco de la negociación del Acuerdo Transpacífico (TPP). En esta oportunidad la discusión estuvo centrada en el capítulo de Acceso a Mercados.

Constanza Alegría, jefa de esa área de la Direcon, explicó a los asistentes que uno de los mayores desafíos para Chile en la negociación de ese capítulo, es mejorar la situación puntual de algunos productos que quedaron excluidos del TLC bilateral entre Chile y Japón, así como resolver temas acotados con Malasia y Vietnam.

En el encuentro, además de la visión sectorial, Felipe Lopeandía, jefe negociador TPP de la Direcon, explicó las expectativas generales ante la próxima ronda de la negociación, que se realizará en Hanoi, Vietnam, del 1 al 10 de septiembre.

Algunos de los temas clave, serán los avances en los últimos puntos de capítulos como Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, Obstáculos Técnicos al Comercio, Laboral, y Servicios, afirmó Lopeandía.

Los asistentes agradecieron el encuentro, que les permitió informarse de primera mano sobre los últimos antecedentes y posiciones que está adoptando Chile en el marco de la negociación del TPP, proceso en el cual participan además: Japón, Australia, Nueva Zelanda, Malasia, Brunei, Singapur, Vietnam, Estados, Canadá, México y Perú.

  • A 15 años del acuerdo de libre comercio, la evaluación es positiva y se espera profundizarlo.

1992247Poco más de 900 empresas y mil productos chilenos llegaron en el último año al mercado mexicano, beneficiándose del Tratado de Libre Comercio firmado por ambos países, en julio de 1999, hace ya 15 años.

La evaluación de las autoridades chilenas del TLC es positiva. Según un informe de la Dirección de Relaciones Económicas Internacionales, Direcon, entre 1999 y fines de 2013, el intercambio comercial entre ambos países creció a una tasa promedio anual de 9%, mientras que nuestras exportaciones lo hicieron a una tasa del 5% y las importaciones chilenas desde México, al 11%

Andrés Rebolledo, director general de Direcon, destacó que “este intercambio se caracteriza principalmente por productos manufacturados. En el caso de Chile, el 82% de los envíos son productos industriales, mientras que las exportaciones mexicanas a nuestro país son bienes de capital y de consumo de alto valor agregado”.

Aunque entre las principales exportadoras están Codelco y SQM, México es un mercado de destino importante para firmas pequeñas y medianas. El informe destaca a Frigorífico Simunovic, para el que México es el principal destino de exportación, con US$ 2,7 millones en 2013, que con el uso de certificados de origen accede a desgravación arancelaria. Otro caso es el de Masonite Chile, que provee placas de madera para la elaboración de puertas a Masonite México y cuyos embarques al país del Norte llegan ya a US$ 3,58 millones.

“Los 15 años del TLC se han convertido en una experiencia muy fructífera. El comercio y las inversiones se han desarrollado libres de trabas y, en caso de controversias, la propia institucionalidad del TLC ha sido capaz de resolverlas exitosamente. Además, nos alegramos por la evolución positiva del tratado, así como por las perspectivas que se abren con nuestra proyección conjunta al Asia, gracias al Acuerdo Alianza del Pacífico”, dijo Rebolledo.

Pese a los buenos resultados, es posible mejorar el convenio. Chile ha propuesto avanzar en las negociaciones para un acuerdo de reconocimiento mutuo de productos farmacéuticos, la modificación al grado de tolerancia alcohólica del vino para llegar a México, algunos temas sanitarios y la profundización del acuerdo de transporte aéreo para lograr cielos abiertos.

Las lecciones aprendidas y la nueva agenda son el tema de un seminario que se realizará hoy, a partir de las 9 am, en el Centro de Conferencias de la Sofofa, en que expondrán Rebolledo y el embajador de México en Chile, Otto Granados Roldán, entre otros panelistas.

Fuente: La tercera

En un 9% promedio anual creció el comercio bilateral entre Chile y México en los últimos 15 años, producto del Tratado de Libre Comercio (TLC) suscrito entre ambos países y vigente desde el año 1999. En ese mismo período, las exportaciones chilenas a ese país aumentaron en promedio 5% anual, mientras que las importaciones lo hicieron al 11%.

Así lo detalla un informe dado a conocer hoy por la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales (Direcon), en el marco del seminario “TLC Chile-México, lecciones aprendidas y nueva agenda”, realizado en la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa).

“Los 15 años de este acuerdo se han convertido en una experiencia muy fructífera de integración entre nuestros países. El comercio y las inversiones se han desarrollado libres de trabas. Nos alegramos por la evolución positiva del Tratado, así como por las perspectivas que se abren con nuestra proyección conjunta al Asia a través de la Alianza del Pacífico y nuestras coincidencias en diversos foros internacionales”, dijo el Director General de Direcon, Andrés Rebolledo.

En su intervención, el embajador de México en Chile, Otto Granados, destacó que los buenos resultados obtenidos por el TLC, deben ser un aliciente para profundizar el intercambio económico comercial entre los dos países, con una agenda de futuro que estimule el crecimiento, la innovación y productividad, a fin de incorporarse a las cadenas globales de valor.

En este mismo sentido Rafael Guilisasti, Vicepresidente de Sofofa, enfatizó que “el acuerdo debe motivarnos a trabajar en nuevos emprendimientos para pequeñas y medianas empresas, que permitan agregar valor a nuestros productos”.

Por su parte, Koldo Echebarría, Representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), puso énfasis en las coincidencias que hoy tienen Chile y México, con su participación en Alianza del Pacifico, en las negociaciones del Acuerdo Transpacífico (TPP), en OCDE y en el plan de reformas en los ámbitos tributario, educacional y energético que ambos están implementando. “Son iniciativas de dos países comprometidos en dar un salto al desarrollo”, comentó.

Aumento del comercio bilateral

Según el informe y en relación al desempeño del Tratado, es posible determinar dos períodos relevantes. El primero, desde su entrada en vigencia, en 1999 hasta el año 2009, con un alto crecimiento tanto de las exportaciones como de las importaciones, además por un saldo positivo de la balanza comercial para Chile. En el segundo período, posterior al 2009 (post crisis), se produjo un cambio en el patrón exportador: las importaciones desde México se alzaron por sobre las exportaciones.

En 2013 México fue el séptimo socio comercial de Chile, representando el 2,5% del total del comercio exterior de Chile, ubicándose detrás de China, Estados Unidos, Unión Europea, Mercosur, Japón y Corea del Sur. Adicionalmente, con una participación del 1,7%, México ocupó el año pasado el décimo segundo lugar como destino de las exportaciones chilenas.  “Hay que destacar, además, que este intercambio se caracteriza principalmente por productos manufacturados. En el caso de Chile, el 82% de los envíos son productos industriales”, destacó Andrés Rebolledo.

De acuerdo al documento, México fue el sexto mercado de origen de las importaciones de Chile con el 3,2% del total en 2013, donde los bienes de consumo se alzaron como el principal componente del total de las compras, con una participación del 47%, equivalente a US$ 1.198 millones.

Incremento Inversiones

En materia de inversiones, México ocupó el octavo lugar como inversionista en nuestro país, con casi el 2% de la inversión acumulada materializada entre 1974 y 2013, con US$ 1,8 mil millones. Dicha inversión ha sido principalmente destinada al sector de las comunicaciones y comercio.

Respecto a las inversiones de Chile en el extranjero, México es el séptimo destino con US$ 1,5 mil millones, es decir un 1,7% de las inversiones totales que se han realizado al mundo, las cuales están concentradas en Servicios (66%) e Industria (37%).

Material adicional

 

Paulina Nazal 02042014


| Por Paulina Nazal, directora de Asuntos Económicos Multilaterales, Direcon.

Cuando se habla del cambio climático, hay muchas variables implícitas: reducción de emisiones, acciones de mitigación, captura de carbono, transferencia de tecnología, energías limpias, eficiencia energética, etc. Es una discusión en diferentes niveles. Uno de ellos es cómo afecta el comercio; y al revés, la incidencia del comercio en el cambio climático.

Diversos expertos han planteado con preocupación, que afectaría la actividad productiva de los países, lo que impactaría a su vez en el comercio internacional. Por ejemplo, un aumento de 2°C en la temperatura, reduciría la disponibilidad de agua para el riego de cultivos que hoy se exportan, produciría más riesgos de heladas, más sequías o aumentaría la intensidad de las lluvias.

No podemos eludir el desafío de transitar hacia una economía que compatibilice el crecimiento económico con la protección del medio ambiente y el uso eficiente de los recursos naturales.

Pero está el fenómeno inverso, donde se estima que el comercio internacional es responsable de la cuarta parte de las emisiones mundiales de gases con efecto invernadero. A pesar de esto, también existe un impacto positivo: la comercialización de aquellos bienes, servicios y/o tecnologías que contribuyen a reducir las emisiones.

Hoy esta discusión sobre cómo afecta el cambio climático, no sólo se aborda en la Convención de Cambio Climático de Naciones Unidas, sino también en instancias como la última reunión ministerial de la OCDE (mayo 2014), donde se incorporó una declaración especial sobre el tema, indicando que constituye un desafío urgente que los países deben enfrentar si se desea lograr el objetivo de crecimiento económico y sociedades inclusivas.

Chile es un país pequeño con una economía orientada al comercio internacional. Además, se encuentra muy lejos de sus principales socios comerciales. Ambos aspectos nos obligan a destinar tiempo y recursos para enfrentar responsablemente este desafío.

Miramos con atención las normas y regulaciones institucionales de los países que buscan reducir las emisiones de gases efecto invernadero y que podrían incidir en la fluidez del comercio. Es preciso encontrar un adecuado equilibrio entre las regulaciones y una justa facilitación del comercio; para evitar que el proteccionismo aparezca encubierto en el objetivo de combatir el cambio climático.

No podemos eludir el desafío de transitar hacia una economía que compatibilice el crecimiento económico con la protección del medio ambiente y el uso eficiente de los recursos naturales.

Resumen

Las relaciones comerciales con México se inician tempranamente en la década de los años 90, en el marco de la Asociación Latino Americana de Integración (ALADI), donde en 1991 ambos países suscriben uno de sus primeros Acuerdos de Complementación Económica (ACE), denominado ACE N°17. Posteriormente, ante el fallido ingreso de Chile al Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (NAFTA, por sus siglas en inglés), y la decisión de nuestro país de negociar bilateralmente un Tratado de Libre Comercio (TLC) con cada uno de los países de América del Norte, se profundiza la relación comercial con México y se negocia un Tratado de Libre Comercio, vigente desde julio de 1999.

El TLC incluye disciplinas que profundizaron la relación comercial, tales como inversiones, comercio de servicios y propiedad intelectual. A la vez, en las disposiciones finales se establecen tres áreas de negociaciones futuras: Compras Públicas, Servicios Financieros y la eliminación de los Derechos Antidumping. Posteriormente, en el 2006 el TLC pasa a ser parte de un acuerdo mayor que incluye el diálogo político y la cooperación, con la suscripción del Acuerdo de Asociación Estratégica Chile- México.

México, con un Producto Interno Bruto (PIB) de US$1.259 millones, ha visto desacelerado el ritmo de su economía en los últimos años, como consecuencia de la crisis financiera que afectó a los Estados Unidos. No obstante, desde el punto de vista del dinamismo económico de los últimos años, tanto el consumo como la inversión privada han sido sus pilares fundamentales, en un escenario externo favorable que ha facilitado la expansión de la inversión extranjera y las exportaciones del país. En efecto, en el ámbito externo, el comercio internacional como proporción del PIB ha ido creciendo ubicándose en el 65% del PIB el año 2013 (54% el año 2009). El comercio exterior de México exhibió un crecimiento promedio anual de 13,2% en el período 2009-2013, con un intercambio total de US$ 761 mil millones el año 2013.

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| Por Andrés Rebolledo, director General de Relaciones Económicas Internacionales, Direcon

Tras 18 años de la materialización del Acuerdo de Asociación entre Chile y Mercosur, la trascendencia económica y política que ha tenido dicho acuerdo para Chile y la región es insoslayable. El ejemplo de este entendimiento puede servir de antecedente para la profundización de la integración de América Latina y reforzar nuestra incorporación a la economía mundial, basada hasta ahora fundamentalmente en la exportación de bienes con bajo valor agregado.

Mercosur ha sido un socio fundamental para Chile. No sólo en volúmenes de comercio, sino principalmente porque el intercambio se caracteriza por una elevada proporción de bienes industriales y servicios que agregan valor a la canasta exportadora. Al mismo tiempo, los agentes que producen y mueven el comercio son medianos y pequeños empresarios. Y en Chile, son precisamente los que generan la mayor parte del empleo. Además, el movimiento de las inversiones, especialmente desde Chile hacia estas economías ha sido de gran envergadura. En efecto, en el período 1990-2013, las inversiones directas de Chile en el bloque ascendieron a US$41.000 millones, lo que representa casi 50% del total invertido por nuestro país en el exterior.

 En el período 1990-2013, las inversiones directas de Chile en el bloque ascendieron a US$41.000 millones, lo que representa casi 50% del total invertido por nuestro país en el exterior.

Las realidades económico-comerciales abiertas por el Acuerdo entre Mercosur y Chile, ponen de manifiesto que el estrechamiento de los vínculos económicos entre nuestros países puede ser fundamental para superar la condición común de exportadores  de alimentos y materias primas y  de esta forma, favorecer la diversificación de la matriz productiva. Esto constituye un precedente que debiera servir para favorecer los esfuerzos de integración de toda la región y muy especialmente para alcanzar un entendimiento entre los países del Atlántico y del Pacífico.

En la actual fase de globalización tenemos una relación radicalmente asimétrica con los países desarrollados y ahora con China. Nuestra participación en las cadenas de valor internacionales es aún modesta. Exportamos petróleo, minerales y alimentos, mientras el mundo industrializado incorpora inteligencia a los procesos productivos y China y la India manufacturan bienes finales.

Así las cosas, es más difícil alcanzar el desarrollo y resolver las desigualdades que nos agobian, ya que la producción de recursos naturales, sin diversificación productiva  dificulta la redistribución de la renta en favor de los trabajadores y de los pequeños empresarios.

Por eso, el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet se ha propuesto enfrentar las desigualdades con cambios profundos en la educación y el sistema impositivo. Así, con el mayor esfuerzo del Estado, y el apoyo a empresarios medianos y pequeños y a nuevos sectores productivos y de servicios, éstos se debieran incorporar a la actividad exportadora, favoreciendo un modelo de desarrollo más inclusivo.

Pero ese esfuerzo interno podría ser insuficiente. Tanto Chile como los países del Mercosur, necesitan mucho más vigorosamente del apoyo externo. Se requiere de una integración regional efectiva para alcanzar un mejor posicionamiento en la economía mundial. Así las cosas, será posible articular la actividad productiva de nuestros países, para que la región pueda incorporarse a la globalización como productor de manufacturas y de tecnologías.

El desafío es grande. En primer lugar, es preciso facilitar los flujos comerciales y de inversionistas entre nuestros países. Además, es necesario realizar esfuerzos adicionales en puertos, carreteras y facilitación del transporte para hacer efectivos los corredores bioceánicos. Ello permitiría que los países del Atlántico pudiesen acceder a los mercados del Asia y el Pacífico en condiciones más rentables.

Al mismo tiempo, para mejorar nuestra posición competitiva en el mundo se requieren iniciativas conjuntas en energía, comunicaciones, ciencia, tecnología, alianzas productivas e internacionalización de la pymes. Si logramos complementarnos y unirnos en estas áreas, podremos dar un salto hacia una nueva etapa del desarrollo de nuestros países, superando la condición de productores de alimentos y materias primas.

Finalmente, el Mercosur debiera avanzar en una convergencia con la Alianza del Pacífico, tanto para mejorar el posicionamiento de toda la región en la economía mundial, así como para fortalecer nuestra capacidad negociadora en los foros multilaterales. Hemos planteado la necesidad de un vínculo que vaya más allá de lo estrictamente arancelario. La diversidad económica y política no tendría que ser un obstáculo. Por el contrario, debiéramos convertirla en un activo.

Fuente: América Economía

  • Ser parte de esta iniciativa permite a nuestro país ofrecer a dichas naciones mejores oportunidades para que exporten sus productos sin aranceles o restricciones de volumen.

 

Tras concluir los trámites legislativos, Chile se unió oficialmente al bloque de países desarrollados y en desarrollo, que en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) han ido en ayuda de las economías más pobres del mundo, también llamados países menos adelantados (PMA).

Según destacó el Director de Direcon, Andrés Rebolledo, con esta medida Chile avanza en uno de los mandatos dados en la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Bali el 2013, que instruye a los países en desarrollo a otorgar (si están en condiciones de hacerlo) un mayor acceso para los países menos adelantados. Esto, como un compromiso de cara a la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio, la que se prevé realizar durante el año 2015.

Esta iniciativa, que se gestó en la Conferencia Ministerial de la OMC del 2005 en Hong Kong, permite a las naciones que estén en condiciones de hacerlo, abrir sus mercados a las más pobres para que exporten sus productos originarios sin aranceles o cuotas, que pudieran limitar en algunos casos el volumen de lo exportado.

En la categoría PMA están incluidas 48 naciones, las que en su conjunto reúnen 880 millones de personas y equivalen al 12% de la población del planeta, pero representan menos del 2% del PIB mundial y alrededor del 1% del comercio internacional de productos. Todas se caracterizan por tener bajos ingresos económicos, bajos índices de desarrollo humano, un alto nivel de vulnerabilidad económica y grandes dificultades para superar la pobreza. Según la legislación adoptada, el listado de países considerados PMA, son los que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce como tales.

A través de esta ley, Chile otorga arancel cero para todos los productos originarios de los PMA. Los únicos exceptuados son: el  trigo, la harina de trigo y el azúcar. Este beneficio entró en vigor el 28 de febrero de 2014, lo cual fue notificado en abril de este año al  Comité de Comercio y Desarrollo de la OMC, siendo  informada y explicada nuevamente a los Miembros beneficiados el 30 de junio pasado en la reunión del Subcomité de Países Menos Adelantados de la OMC. Asimismo, esta medida chilena preferencial, se someterá prontamente a examen, al interior del Comité de Comercio y Desarrollo de la OMC, en conformidad con sus mecanismos de transparencia.

Actualmente, además de Chile, han adscrito a esta iniciativa: Canadá, Australia, Nueva Zelandia, Corea del Sur, Japón, Estados Unidos, China, India, Noruega y la Unión Europea.

En el marco del fortalecimiento de las relaciones económico-comerciales del país con las economías de la región, hoy se concretó en Santiago la II reunión de la Comisión Binacional de Comercio, inversión y relaciones económicas Chile-Argentina, actividad realizada en dependencias del Ministerio de Relaciones Exteriores.

“Esta cita es una oportunidad muy importante que buscábamos desde que asumimos el nuevo gobierno. Para nosotros la relación con Argentina es prioritaria, lo cual se expresó en una fructífera visita que hizo la Presidenta Michelle Bachelet hace unos meses a Argentina, donde tuvo un encuentro con la Presidenta Fernández y con distintos otros actores locales. Luego de eso, estamos retomando nuestra agenda de trabajo bilateral en todos los temas y teníamos especial interés en reactivar esta Comisión”, comentó al inicio del encuentro, Andrés Rebolledo, Director General de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería (DIRECON), quien encabezó la delegación de Chile. Con él, un amplio grupo de expertos y asesores de los ministerios de Hacienda, Economía, Agricultura; de Sernatur, de la Direcon y de la Dirección de Fronteras y Límites, entre otros.

La representación argentina fue presidida por el embajador Pablo Grinspun, Subsecretario de Integración Económica Latinoamericana y Mercosur, junto al embajador de Argentina en Chile, Ginés González y funcionarios de la Subsecretaría de Comercio Exterior y de la Dirección de Integración  Económica Latinoamericana, entre otras instancias del gobierno trasandino.

Durante el encuentro binacional, ambos grupos se abocaron, entre otros temas, al análisis de las negociaciones pendientes de productos provenientes de Zonas Francas, la factibilidad de trabajar para la implementación de un sistema de  certificación de origen digital (COD) entre ambos países; evaluación de las inversiones recíprocas, materias sanitarias y fitosanitarias, intercambio de información y revisión del estado de las iniciativas destinadas a estimular la participación en el intercambio comercial de las PYMEs, como también temas de turismo, integración productiva y telecomunicaciones.

“Es importante decir que más allá del ámbito estrictamente comercial, hay un vínculo muy cotidiano entre Chile y Argentina. Por ejemplo, hay un trabajo que desarrollan 8 comités binacionales de integración, que conectan a las regiones con las provincias trasandinas y en donde se genera un diálogo fluido para avanzar en temas relativos al turismo, transporte, cooperación en aspectos fito y zoosanitarios, entre muchos otros”, manifestó Andrés Rebolledo.

Inversiones y comercio bilateral

Argentina ocupa hoy la segunda posición entre los principales destinos de las inversiones directas de capitales chilenos en el mundo. En este mercado se concentra un 19,5% de los recursos materializados por empresas chilenas en el exterior durante el período 1990 – junio 2013, alcanzando un monto de US$ 16.764 millones.

Durante el año 2013, el intercambio comercial entre Chile y Argentina llegó a los US$ 4.669 millones. Las exportaciones chilenas a ese mercado sumaron en este período US$ 1.045, mientras que las importaciones desde Argentina llegaron a los US$ 3.624 millones.

Por Andrés Rebolledo, director general de Relaciones Económicas Internacionales

03IMG_6323La semana pasada la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, inició una gira a África con el propósito de estrechar vínculos económicos y políticos con ese continente.Es un acercamiento necesario ya que nuestra inserción en el mundo global no puede eludir la riqueza económica y cultural de los países africanos. Pueblos que se esfuerzan hoy día por superar el subdesarrollo y modernizarse, sin renunciar a sus tradiciones ancestrales.

Chile impulsará el reencuentro con el continente africano, al que ya se han acercado Venezuela y Brasil. De los diez países que más han crecido en la última década, seis son africanos. El retorno de las inversiones es más alto que en cualquier otra región.

El continente tiene ahora una clase media más grande que India, un PIB igual al de Rusia y, según el Banco Africano de Desarrollo, para 2030 el consumo interno va a alcanzar 2,2 billones de dólares.

Según el Banco Mundial, “África podría estar al borde de un despegue económico, como China o India hace unas décadas”En los próximos 40 años, África va a pasar de 1.000 a 2.000 millones de habitantes, volviéndose uno de los mayores mercados del mundo con una fuerza de trabajo muy joven.El continente tiene tierra fértil, un enorme potencial energético y minero y, por su historia colonial, también habla inglés, francés, portugués, español y árabe.

Chile debe mirar la emergencia económica del África con especial interés.Actualmente, tenemos un modesto comercio con algunos países, pero con particularidades interesantes.

A Sudáfrica, por ejemplo, exportamos el año pasado US$ 112 millones, de los cuales casi el 100% correspondió a productos no mineros y celulosa. Ello evidencia un gran potencial para esa indispensable diversificación que buscamos en nuestro sector exportador.

Por otra parte, también estamos exportando ostras a Namibia, carnes y vinos a Angola, vinos y merluzas a Nigeria. Todas estas oportunidades podrían incrementarse si logramos avanzar en la apertura comercial y motivar el interés inversionista en ese continente.

La próxima instalación de una oficina comercial en Marruecos, que será compartida con los otros países de la Alianza del Pacífico, y la perspectiva de una unidad comercial en Sudáfrica, permitirá maximizar las oportunidades para los empresarios chilenos en ese continente.

Por tanto ya existen algunos puntos de encuentro, sectores de interés común y una visión de futuro que permitirá estrechar lazos entre nuestras economías.

Nuestro país también está comprometido en el apoyo a los países menos adelantados que impulsa la Organización Mundial del Comercio y que beneficia a varios países de esa región.Esta iniciativa implica rebajar a arancel cero sus exportaciones.

Ello revela que además de nuestro interés económico en el África tenemos la firme voluntad política de apoyar a los países de la región para que superen sus condiciones de pobreza y consoliden el camino del crecimiento y progreso económico. Sin duda, la visita de la Presidenta Bachelet ayudará a estrechar estos nuevos vínculos.

 

| Por Andrés Rebolledo, director general de Relaciones Económicas Internacionales

090814CapturaLa Organización Mundial de Comercio (OMC) es como la constitución del mundo en materia mercantil. Contiene las reglas que organizan el comercio internacional sobre la base del principio de no discriminación. Esto es lo que  evita la ley de la selva y permite marchar en la dirección de nivelar la cancha para equiparar el grande con el chico y al poderoso con el débil.  De hecho todos nuestros tratados de libre comercio están basados y autorizados por ella.

Cada cierto tiempo la OMC inicia procesos de negociación para mantener actualizadas sus reglas. El último ejercicio de esta naturaleza se llamó Ronda de Doha (capital de Qatar). Han transcurrido trece años desde ese momento, período en el que mundo vivió importantes cambios en las relaciones de poder económico internacional, imposibilitando la conclusión del mismo.

Pero no todo ha sido una pérdida de tiempo y energía. Por una parte la modernización de reglas se ha estado produciendo en el marco de los tratados bilaterales de libre comercio y en los denominados “mega-acuerdos” actualmente en negociación como el Acuerdo Transpacífico (TPP en sus siglas en inglés), la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP) o el Acuerdo  Asiático (RCEP). De hecho, hoy existen casi 500 acuerdos comerciales bilaterales o plurilaterales comerciales en el mundo.

Por otro lado, en ese mismo lapso se han alcanzado ciertos entendimientos no menores en la OMC. El más importante ocurrió en diciembre pasado cuando se acordó un conjunto de nuevas reglas para  facilitar el comercio transfronterizo, acuerdo que fue tasado entre  600 y 1000 millones de dólares en beneficios comerciales para el mundo. Este convenio debía iniciar su implementación el 1 de agosto, pero no sucedió. Otro síntoma de que el mundo aún no logra asimilar las transformaciones del sistema internacional.

Lamentamos este nuevo fracaso  por partida doble.

De un lado, dicha falta de acuerdo revela la incapacidad de las grandes economías para liderar procesos de concertación y diálogo internacional en estos temas comerciales. Esta impericia no hace sino producir una nueva hendidura al sistema global, contribuyendo  al debilitamiento del sistema multilateral de comercio. Esta fragilidad que va en directo perjuicio de los jugadores como Chile, pequeños, pero abiertos al mundo y altamente dependientes de lo que sucede en el exterior.

La segunda razón de nuestro lamento  es el motivo del revés. En efecto, que los gobiernos se preocupen de nutrir a su población y tomen las medidas para evitar la escasez de comida no sólo es legítimo y laudable, sino una obligación jurídica y una necesidad moral. Históricamente Chile ha defendido tal derecho y seguirá cooperando con aquellos azotados por la carencia de alimentos, tragedia que aún ocurre en muchos lugares del planeta, incluso en nuestra propia región.  Creemos, sin embargo, que una de las mejores maneras de prevenir el problema es por la vía de persistir en la apertura de los mercados agrícolas, reduciendo barreras y eliminando sus distorsiones, elemento central para nuestro país exportador neto de alimentos que pretendemos convertirnos en una potencia en este rubro.

La mesura y la sensatez deberían comandar nuestras acciones a nivel doméstico y en nuestras posiciones internacionales. La semana pasada en Ginebra se perdió una oportunidad. No fue posible avanzar en el proceso de aprobación del paquete de facilitación de comercio, lo que beneficiaría particularmente a los países en desarrollo exportadores de alimentos como Chile.

 

Fuente: La Tercera

 

jefe direcon el mercurio. RusiaAndrés Rebolledo, director general de Relaciones Económicas Internacionales (DIRECON), afirmó a El mercurio, que Rusia, se ha vuelto un mercado muy dinámico, donde las exportaciones chilenas han crecido sostenidamente. “Hace cinco años exportábamos del orden de US$100 millones, mientras que hoy ya exportamos poco más de US$ 500 millones”, dijo.

En la actual coyuntura ve que Chile tiene una ventaja por el tipo de productos que comercializa. “Gran parte de nuestra canasta de exportaciones a Rusia es alimentos. Es un mercado que marca una diferencia respecto de otros países, en el sentido que no hay commodities tradicionales, sino que alimentos. Y es exactamente el tipo de productos que podrían incrementar su demanda como consecuencia de la decisión del gobierno ruso (de sancionar a la UE y EE.UU.). Creo que efectivamente se nos abre una oportunidad que tenemos que evaluar en función de nuestra oferta exportable”.

El funcionario afirmó que las autoridades rusas ya se han contactado con la Embajada de Chile en Moscú para entregarle una lista de productos prioritaria en los que van a requerir nuevos proveedores, y la DIRECON transmitió esa información a firmas locales. “Hemos conversado con el sector privado aquí en Chile, y ellos también están realizando sus gestiones y su evaluación interna para ver si hay viabilidad de exportar a Rusia”, señaló.

Rebolledo, por otro lado, rechazó que exista una implicación diplomática de negociar hoy con Rusia. “Esto es un tema estrictamente comercial. Nuestras posiciones en política exterior son claras (…) son canales separados”.

Fuente: El mercurio

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Andrés Rebolledo, Director General de Relaciones Económicas Internacionales. (Foto: Direcon)

Un detallado análisis de la vinculación económico-comercial desarrollada por Chile en las últimas décadas con los países de la región Asia Pacífico, hizo hoy el Director General de la Direcon, en el marco de un Seminario organizado por la Fundación Asia Pacífico, la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile y la empresa Mitsui-Chile, en la sede de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa).

Entre los desafíos, planteó la necesidad de diversificar la canasta exportadora de Chile hacia esa zona del mundo, estimular los flujos de inversión, desarrollar una agenda de facilitación del comercio y participar de esa forma en las cadenas globales de valor.

En relación a las negociaciones comerciales, Rebolledo destacó la inminente puesta en vigencia del Tratado de Libre Comercio de Chile con Hong Kong, la próxima tramitación en el Congreso chileno de un acuerdo con Tailandia y el inicio de las negociaciones con Indonesia. Subrayó también el interés del país por profundizar su relación con Filipinas y el proceso del Acuerdo Transpacífico, en donde además de Chile, participan  otras once economías de la región Asia-Pacífico.

RE_1065-DG-columnaA partir de hoy la Presidenta de la República, Michelle Bachelet, iniciará una gira a África con el propósito de estrechar vínculos económicos y políticos con ese continente.Es un acercamiento necesario ya que nuestra inserción en el mundo global no puede eludir la riqueza económica y cultural de los países africanos. Pueblos que se esfuerzan hoy día por superar el subdesarrollo y modernizarse, sin renunciar a sus tradiciones ancestrales.

Chile impulsará el reencuentro con el continente africano, al que ya se han acercado Venezuela y Brasil. De los diez países que más han crecido en la última década, seis son africanos. El retorno de las inversiones es más alto que en cualquier otra región.

El continente tiene ahora una clase media más grande que India, un PIB igual al de Rusia y, según el Banco Africano de Desarrollo, para 2030 el consumo interno va a alcanzar 2,2 billones de dólares.

Según el Banco Mundial, “África podría estar al borde de un despegue económico, como China o India hace unas décadas”En los próximos 40 años, África va a pasar de 1.000 a 2.000 millones de habitantes, volviéndose uno de los mayores mercados del mundo con una fuerza de trabajo muy joven.El continente tiene tierra fértil, un enorme potencial energético y minero y, por su historia colonial, también habla inglés, francés, portugués, español y árabe.

Chile debe mirar la emergencia económica del África con especial interés.Actualmente, tenemos un modesto comercio con algunos países, pero con particularidades interesantes.

A Sudáfrica, por ejemplo, exportamos el año pasado US$ 112 millones, de los cuales casi el 100% correspondió a productos no mineros y celulosa. Ello evidencia un gran potencial para esa indispensable diversificación que buscamos en nuestro sector exportador.

Por otra parte, también estamos exportando ostras a Namibia, carnes y vinos a Angola, vinos y merluzas a Nigeria. Todas estas oportunidades podrían incrementarse si logramos avanzar en la apertura comercial y motivar el interés inversionista en ese continente.

La próxima instalación de una oficina comercial en Marruecos, que será compartida con los otros países de la Alianza del Pacífico, y la perspectiva de una unidad comercial en Sudáfrica, permitirá maximizar las oportunidades para los empresarios chilenos en ese continente.

Por tanto ya existen algunos puntos de encuentro, sectores de interés común y una visión de futuro que permitirá estrechar lazos entre nuestras economías.

Nuestro país también está comprometido en el apoyo a los países menos adelantados que impulsa la Organización Mundial del Comercio y que beneficia a varios países de esa región.Esta iniciativa implica rebajar a arancel cero sus exportaciones.

Ello revela que además de nuestro interés económico en el África tenemos la firme voluntad política de apoyar a los países de la región para que superen sus condiciones de pobreza y consoliden el camino del crecimiento y progreso económico. Sin duda, la visita de la Presidenta Bachelet ayudará a estrechar estos nuevos vínculos.

 

Fuente: Cooperativa